Cuando una piedra cae en un estanque, las ondas en el agua revelan el lugar del impacto. El Universo es como ese estanque, pero en cuatro dimensiones. En él chocan agujeros negros, generando ondas gravitacionales, una ondulación en el tejido del espacio. Por la amplitud de estas ondas, los astrónomos calculan la distancia al evento, y los agujeros negros producen una señal más nítida que las estrellas de neutrones.
Si al mismo tiempo se observa un destello de luz, se puede comparar la distancia obtenida por las ondas con la distancia deducida del brillo. Así se manifiesta la curvatura del espacio, como si el fondo irregular del estanque deformara las ondas. Los futuros detectores medirán esa curvatura con un margen de error de 0,029. Bastarán datos de unas pocas decenas de fusiones de agujeros negros de masa intermedia: un resultado asombroso, al alcance de la próxima generación de instrumentos.
De si el cosmos está curvado o es liso como un cristal dependen la distribución de la materia oscura y las propiedades de la energía oscura, los directores de la expansión del Universo. Este método complementa las observaciones de la luz antigua del Big Bang, pero sigue un camino distinto. La clave de la sincronía es la velocidad de la luz, la misma para las ondas y los destellos. Las ideas de la expansión fueron planteadas por Edwin Hubble y Georges Lemaître, y los agujeros negros fueron predichos por Karl Schwarzschild.
🎯 Evento GW231123: dos agujeros negros con una masa total de 236 soles demostraron por primera vez que los agujeros negros de masa intermedia son reales. Antes se consideraban solo una hipótesis.
🎬 Los escritores de ciencia ficción a menudo retratan el espacio curvado como un portal a otras dimensiones (como en la película *Interstellar*). La curvatura real del Universo nos dirá si se expandirá eternamente, se detendrá o colapsará.