El bombeo magnético convierte las pulsaciones del plasma en un acelerador natural. Cada ciclo de compresión, como el golpe de un fuelle de fragua, inyecta una porción de energía a las partículas. En 5-10 ciclos, los electrones se aceleran hasta velocidades cercanas a la de la luz. Este mecanismo explica los flujos de partículas desde la magnetosfera terrestre hasta los cúmulos de galaxias. Al parecer, el Universo utiliza un ritmo simple para crear los objetos más veloces de la naturaleza.
🎯 En cada ciclo de compresión-expansión, la energía interna del plasma aumentaba exactamente un 29%, sin importar la energía ya acumulada. Recuerda a la magia del interés compuesto: el sistema funciona como un fondo de inversión perfecto, donde las nuevas «aportaciones» llegan puntualmente según lo programado.