En algunos materiales, la corriente eléctrica puede fluir sin la menor pérdida: esto es la superconductividad. Pero antes de convertirse en superconductor, la materia suele pasar por un estado extraño: los electrones ya se sienten entre sí y forman pares, pero aún no pueden moverse en conjunto. Esta fase se llama pseudobanda prohibida, como si el material se hubiera quedado paralizado por la indecisión antes de dar el salto.
Un grupo internacional de físicos, basándose en trabajos recientes de Richard Feynman sobre interacciones cuánticas, ha deducido dos condiciones claras para que la pseudobanda prohibida dé paso al domo superconductor. Primera: la temperatura de la pseudobanda prohibida debe disminuir cuando se añaden más portadores de carga al material. Como si, al aumentar el número de participantes en el ensayo, la indecisión se disipara. Segunda: al mismo tiempo, debe crecer el parámetro de orden, es decir, el sistema se vuelve cada vez más organizado. Estas dos condiciones se cumplen gracias a un nuevo mecanismo de apareamiento: el entrelazamiento y confinamiento de huecos (ECHP). En él, la conexión cuántica entre partículas es tan fuerte que no pueden separarse.
Este mecanismo no solo explica cómo aparece la superconductividad en los cupratos. Describe todo el diagrama de fases, tanto para materiales con exceso de electrones como para aquellos con falta de ellos. Resulta que la superconductividad no es un invitado casual, sino un desenlace lógico: la extinción de la pseudobanda prohibida coincide con el aumento del orden.
La pseudobanda prohibida fue descubierta por casualidad: los científicos intentaban entender por qué en los cupratos la superconductividad desaparece a cierta temperatura, y se toparon con un estado donde ya hay pares, pero aún no hay supercorriente.