Tras la explosión de una supernova, a la Tierra no solo llegan luz y neutrinos, sino también partículas misteriosas «rezagadas» que viajan más despacio por su masa. Los científicos han descubierto cómo atrapar a estos invisibles con detectores subterráneos, abriendo una ventana al nuevo mundo de la materia oscura.
🎯 Los neutrinos de la supernova 1987A llegaron tres horas antes que la luz, lo que demostró que tienen una masa diminuta.