Los científicos han notado por primera vez cómo la rotación del planeta WASP-121 b cambia su huella atmosférica. Como un kebab que gira, el planeta muestra a veces su borde matutino más caliente, donde el agua se descompone por el calor, y otras veces su borde vespertino más frío, donde el agua se conserva. Esta 'receta térmica' ayuda a entender el clima de mundos lejanos.
El planeta WASP-121 b es un gigante gaseoso, calentado hasta 2500 °C. Siempre mira a su estrella con una misma cara, como un globo terráqueo congelado bajo una lámpara. Pero cuando pasa frente al disco estelar, su rotación nos muestra diferentes facetas, como si giraran lentamente ese globo para que podamos ver todos los rincones.
Con el James Webb, los científicos utilizaron la descomposición de la luz en colores y notaron algo extraño: durante el tránsito, la luz absorbida por el vapor de agua se debilita, mientras que la del monóxido de carbono se intensifica. El secreto está en que el lado oriental del planeta está más caliente y literalmente rompe las moléculas de agua. El monóxido de carbono, en cambio, resiste ese infierno.
Este enfoque convierte el tránsito en un escáner térmico: antes solo veíamos la frontera entre el día y la noche, y ahora podemos ver los cambios de temperatura en toda la superficie. Es una nueva forma de leer el clima en mundos lejanos.
🎯 Los fuertes vientos transportan el calor desde el punto más caliente hacia el este, por eso el lado oriental siempre está más ardiente que el occidental, como si un secador gigante soplara constantemente sobre el planeta.