En el cúmulo globular M92, las estrellas se dividen en dos grupos. El segundo grupo está enriquecido en sodio y, según se ha descubierto, contiene más hierro, lo que significa que el cúmulo retuvo material de las explosiones de supernova ocurridas tras el nacimiento de las primeras estrellas. Como un pastel de capas, donde la capa superior recibió un relleno extra: las estrellas tardías incorporaron elementos de explosiones cósmicas anteriores. ¿Cuánto duró este 'horneado'?
Los cúmulos globulares son enormes enjambres de estrellas antiguas. En M92, los astrónomos seleccionaron astros similares mediante medición precisa del brillo y luego descompusieron su luz en colores para determinar la composición química. Resultó que las estrellas que nacieron después contienen un poco más de hierro, como si a la sopa, tras la primera cocción, le añadieran especias y luego prepararan una segunda porción con el mismo caldo. Antes se creía que tras las explosiones de supernova todo el gas se disipaba. Sin embargo, M92 demuestra que la olla estaba tapada. Así se descubrió que entre generaciones transcurrieron al menos tres millones de años, el tiempo necesario para que una estrella masiva explotara, tal como predijo Fritz Zwicky. Los procesos de síntesis nuclear que crean nuevos elementos en el interior de las estrellas fueron descritos por primera vez por Hans Bethe. Es más, en la primera «hornada» de estrellas se hallaron rastros de elementos raros, posiblemente originados en la fusión de estrellas de neutrones, remanentes superdensos. Ahora está claro: los antiguos cúmulos globulares guardan memoria de los primeros millones de años, y esa es la clave para comprender el nacimiento de estrellas y toda la evolución estelar.
🎯 El cúmulo M92 tiene más de 12 mil millones de años, nació cuando el universo apenas contaba con 2 mil millones. Y hasta hoy sus estrellas conservan el recuerdo de aquellas explosiones primigenias.