Las primeras galaxias enanas eran más tenues que la llama de una cerilla en una megalópolis. Pero fue su coro de millones de voces el que quemó la niebla de hidrógeno neutro e hizo transparente el Universo. Los astrónomos han escuchado este coro gracias a una lente natural de materia oscura, y ahora saben que más del 60% de la luz que rasgó la oscuridad cósmica provino de aquellas que antes considerábamos meras comparsas. Quizás, en el parpadeo de estas chispas tenues se esconda la clave de la naturaleza misma de la materia oscura.
🎯 La galaxia más tenue en el campo de Abell S1063 fue amplificada por la lente gravitacional más de 25 veces; sin este "telescopio cósmico", habría sido imposible verla.