El planeta TOI-2195 A b es un neptuno caliente inflado que, probablemente, nació como un gran gigante gaseoso, pero perdió casi toda su masa al pasar demasiado cerca de su estrella. Su órbita está muy inclinada, como un columpio mecido por un distante compañero estelar. Esto explica el origen de algunos misteriosos planetas calientes. ¿Podría nuestro Sistema Solar esconder una historia similar?
Los astrónomos han informado del descubrimiento de un asombroso exoplaneta — un planeta que orbita alrededor de otra estrella. El nuevo planeta, TOI-2195 A b, resultó ser un verdadero globo cósmico. Imagínate: tiene casi el tamaño de Júpiter pero pesa solo un poco más que Neptuno. Su densidad es tan baja que podría flotar en el agua.
¿Cómo se formó un planeta tan “esponjoso”? Los científicos utilizaron el método de tránsito por el disco estelar —cuando el planeta bloquea brevemente parte de la luz de la estrella— para medir su tamaño. Este método fue utilizado ampliamente por primera vez por William Borucki en la misión espacial Kepler. Y para conocer su masa, aplicaron la espectroscopía —el análisis de la luz de la estrella descompuesta en colores, como un arcoíris. El estudio de la composición de las estrellas de esta manera fue iniciado por Cecilia Payne-Gaposchkin. Resultó que el planeta está compuesto principalmente de hidrógeno y helio —los gases más ligeros— pero aún así está excesivamente hinchado para su masa. Las simulaciones mostraron que alguna vez fue un verdadero Júpiter, pero durante su viaje hacia la estrella perdió casi todo su gas —como un globo pinchado al que le han sacado casi todo el aire pero que aún conserva su forma.
Este descubrimiento ayuda a resolver un viejo misterio: ¿por qué hay tan pocos planetas calientes con masas similares a Neptuno? Resulta que muchos neptunos calientes son júpiteres “adelgazados” que sobrevivieron a una destrucción parcial. En el futuro, el nuevo telescopio James Webb podrá buscar moléculas más pesadas en sus atmósferas, como agua, para comprobar estas ideas. Mientras tanto, los científicos reflexionan sobre cómo el calor interno —la entropía (medida del desorden)— permite que estos planetas no se contraigan durante mucho tiempo.
🎯 Si pudiéramos poner este planeta en un océano gigante, no se hundiría: su densidad es cinco veces menor que la del agua. ¡Un verdadero flotador cósmico!