Los cuásares son los faros más brillantes del universo. Pero algunos se esconden en densos capullos de polvo, como orugas antes de transformarse. Por primera vez, los astrónomos han sorprendido el momento en que un objeto así sopla su envoltura a 48 000 km/s, rompiendo los granos de polvo en migajas ultravioleta. En el futuro, estas formas de transición explicarán cómo los agujeros negros controlan el crecimiento de las galaxias y generan los vientos más poderosos del cosmos.
🎯 Uno de los cuásares, GQ 1309+2904, desconcertó a los astrónomos durante mucho tiempo: su línea de emisión estaba tan desplazada que no se podía determinar el corrimiento al rojo sistémico hasta que se observó una débil emisión extendida de Lyman-alfa procedente de la galaxia anfitriona. Esto reveló la distancia real hasta el fugitivo polvoriento.
🎬 El espectáculo del capullo de polvo desgarrándose evoca escenas de 'Interstellar', donde la materia se arremolina alrededor de un agujero negro gigante, o el motivo del desprendimiento de envolturas por parte de la supermente en 'Solaris' de Stanislaw Lem. Pero aquí el teatro cósmico se desarrolla según las leyes físicas reales, sin suposiciones fantásticas.