Un grupo de astrónomos encontró un nuevo planeta usando el telescopio TESS, que normalmente busca planetas de manera muy distinta. Este planeta es del tamaño de Júpiter y está muy lejos de su estrella, incluso más lejos de lo que Júpiter está del Sol. A veces, los telescopios nos sorprenden revelando mundos donde no los esperábamos. ¿Qué más se esconde en los archivos de observaciones?
Imagínese que mira una farola distante a través de una bola de vidrio transparente. La bola cambia ligeramente la luz, haciéndola a veces más brillante, a veces creando dos imágenes. En el espacio ocurre algo similar: un cuerpo masivo, como una estrella, puede actuar como una lente, curvando los rayos de una estrella más lejana. Este efecto se llama microlente gravitacional. Si la estrella lente tiene un planeta, añade un pico de brillo diminuto pero abrupto. Fue justo ese pico el que se detectó en los datos del telescopio TESS, que normalmente busca exoplanetas mediante otro método: el método de tránsito, observando el paso de un planeta por delante del disco estelar.
El planeta recibió el nombre de Gaia23bra b. Resultó ser un auténtico gigante: unas 2,2 veces la masa de Júpiter, y orbita a una distancia de aproximadamente 4 unidades astronómicas de su estrella, el equivalente a cuatro veces la distancia media de la Tierra al Sol. Estos mundos nacen lejos, más allá de la «línea de nieve», donde el agua se congela, y son muy difíciles de detectar con los métodos convencionales. El propio evento de amplificación lumínica duró apenas unas horas, pero TESS tomaba imágenes cada 200 segundos y no se lo perdió.
La idea de usar la gravedad como lente no es nueva. Ya en la década de 1930, Fritz Zwicky propuso buscar masa oculta a través de las distorsiones de la luz de galaxias lejanas. Y Karl Schwarzschild desarrolló las matemáticas de la curvatura extrema del espacio, sin las cuales estos cálculos habrían sido imposibles.
Este descubrimiento nos recuerda que incluso los archivos antiguos de observaciones pueden esconder sorpresas si se revisan con atención. Combinando información de instrumentos terrestres y espaciales, los científicos ahora pueden explorar regiones de la Galaxia que antes permanecían invisibles para la caza de planetas. En el futuro, hallazgos similares ayudarán a comprender cómo se forman los gigantes gaseosos alrededor de otras estrellas. Y también arrojarán luz sobre la misteriosa materia oscura, que también se busca mediante lentes, ya que su distribución influye en la frecuencia con que ocurren estos eventos. Quizás el telescopio Hubble algún día pueda ver directamente la estrella lente y su planeta. Mientras tanto, los científicos sueñan con observaciones espectroscópicas que revelen la composición de un mundo lejano, nacido miles de millones de años después del Big Bang.
🎯 La cadencia de TESS de 200 segundos era 70 veces más rápida que los sondeos terrestres habituales, lo que permitió captar en apenas unas horas los breves destellos de luz de los picos cáusticos.