Por primera vez, científicos encontraron moléculas de azufre (como el gas sulfuroso) alrededor de una rara estrella masiva, aunque se pensaba que su radiación destruía cualquier química. Es como descubrir un oasis en el desierto, donde la vida hierve a pesar de todo. El hallazgo sugiere que estrellas similares pudieron haber influido en la composición del azufre en la Tierra primitiva. ¿Qué más esconderán estos gigantes cósmicos?
Un supergigante caliente, decenas de veces más pesado que el Sol, brilla tan intensamente que su radiación ultravioleta es capaz de destruir casi cualquier molécula. Estas estrellas viven poco y al final explotan como supernova, fenómeno que estudió en detalle Fritz Zwicky. Se creía que alrededor de tales titanes no podían existir compuestos complejos; sólo se exceptuaban los más resistentes, como el CO (monóxido de carbono). Pero cuando los astrónomos observaron con el sistema de radiotelescopios ALMA la rarísima estrella HD 87643, el panorama resultó ser diferente. Los instrumentos de espectroscopia, método desarrollado en el siglo XIX por Johann Jakob Balmer para leer la luz de las estrellas, detectaron una multitud de moléculas de azufre: SO, SO₂ y otras.
Lo más sorprendente fue el comportamiento de los isótopos de azufre, átomos con masas ligeramente distintas. En condiciones normales, en el Universo, el isótopo ligero ³²S es 127 veces más abundante que el pesado ³³S. Aquí, esa proporción resultó ser de sólo 15. Los científicos lo explican porque la luz ultravioleta de la estrella destruye selectivamente las moléculas que contienen el isótopo más ligero, de forma parecida a como un fuego fuerte carboniza más rápido los alimentos delicados en la sartén. Así nace una fotoquímica no equilibrada, similar a la que alguna vez tuvo lugar en la atmósfera de la Tierra joven y dejó huella en minerales antiguos. Como demostró Margaret Burbidge, las estrellas masivas, al quemar en sus núcleos hidrógeno y helio, producen elementos pesados, incluido el azufre, y los dispersan por la galaxia.
El descubrimiento muestra que la química alrededor de las estrellas masivas es mucho más rica de lo que se suponía. Sus alrededores pueden servir como reactores naturales donde nacen moléculas importantes para la evolución prebiótica. Futuras observaciones ayudarán a precisar cómo se produjo la acumulación de sustancias complejas en la historia temprana del cosmos.
🎯 La molécula SO₂ nos resulta familiar por el olor de una cerilla quemada. Alrededor de la estrella hay tanta que una nube unas mil veces más grande que nuestro sistema solar olería como gases volcánicos y azufre ardiendo al mismo tiempo.
🎬 Una auténtica «fábrica de azufre» junto a la estrella HD 87643 hace recordar a las criaturas fantásticas basadas en azufre de la serie «Star Trek».