El método de modulación del brillo azimutal, basado en la contribución de varios anillos ópticamente gruesos no resolubles inmersos en un fondo ópticamente delgado, se aplicó a observaciones multibanda de CI Tauri con ALMA en las bandas 3, 6 y 7. El análisis de los perfiles azimutales de brillo a lo largo de los anillos estrechos y su comparación con observaciones sintéticas de discos inclinados que contienen anillos no resolubles reveló una señal a ~22 UA en las tres bandas. El modelado multibanda restringió la geometría y el espesor óptico de los anillos, en concordancia con las condiciones esperadas para la inestabilidad de flujo y la formación temprana de planetesimales. Los resultados confirman la aplicabilidad del método a discos reales, descubren una fina subestructura de polvo en CI Tauri y proponen una nueva vía para estudiar las etapas iniciales de la formación planetaria por debajo del límite nominal de resolución.
Comprender cómo se forman los planetas es una de las tareas clave de la astrofísica moderna. De especial interés son los discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes, similares a nuestro Sol. Las observaciones con telescopios como el Hubble y el James Webb, así como el radiointerferómetro ALMA, permiten estudiar estos discos en nuestra Galaxia. Sin embargo, incluso con alta resolución, muchos detalles permanecen ocultos. El método recientemente desarrollado de modulación azimutal del brillo permite mirar más allá del límite de difracción, revelando anillos de polvo no resueltos, potenciales cunas de exoplanetas. El polvo está compuesto de silicatos y carbono, y el gas principalmente de hidrógeno y helio. Este enfoque, que combina radio y espectroscopía infrarroja (en un sentido amplio, fotometría multi-longitud de onda), permite estimar el espesor óptico.
Los científicos analizaron observaciones de archivo del disco CI Tau con el telescopio ALMA en tres rangos de longitud de onda. La idea clave del método, propuesto anteriormente, es que los anillos ópticamente gruesos en un disco protoplanetario inclinado crean una modulación azimutal del brillo: debido a la proyección, el área de la superficie visible en el eje menor es mayor, lo que resulta en dos picos de intensidad. Para comprobarlo, los investigadores desproyectaron el disco y extrajeron perfiles radiales de brillo en regiones anulares estrechas. Luego construyeron observaciones sintéticas basadas en un modelo con parámetros variables: espesor óptico de fondo, tamaño de los anillos y su relación de espesor a radio. La comparación de datos en diferentes rangos, análoga al enfoque espectroscópico, permitió confirmar la presencia de anillos no resueltos y estimar sus propiedades.
Como resultado, a una distancia de aproximadamente 22 unidades astronómicas de la estrella, en los tres rangos de ALMA se detectó un característico doble pico de brillo en el eje menor del disco. En la banda 6 (longitud de onda 1.3 mm), la amplitud de modulación fue de aproximadamente 4 K con una temperatura de brillo máxima de ~13 K. En la banda 3 (3.1 mm) la señal fue más débil (~1 K), y en la banda 7 (0.9 mm) fue intermedia (~2.5 K). Esto concuerda con un modelo donde, en un fondo ópticamente delgado (con índice espectral de opacidad β~2, típico de granos de polvo pequeños), se encuentran anillos compactos ópticamente gruesos. Las simulaciones mostraron que dichos anillos pueden tener diámetros del orden de décimas de unidad astronómica y probablemente estén relacionados con la concentración de polvo, por ejemplo, mediante inestabilidad de streaming.
Este descubrimiento muestra que incluso más allá de la resolución formal de los telescopios se pueden detectar delicadas estructuras de polvo en discos protoplanetarios. Dichos anillos son lugares probables de formación de planetesimales, y su detección proporciona una nueva herramienta para poner a prueba las teorías de crecimiento planetario en nuestra Galaxia. Además, el método puede aplicarse a otros discos, lo que permitirá recopilar estadísticas de subestructuras no resueltas y comprender mejor la prevalencia de condiciones para la inestabilidad de streaming.
En el futuro, se podrá realizar un análisis similar para un gran número de discos observados por ALMA en alta resolución. Con la llegada de nuevos instrumentos, como el James Webb y futuros radiotelescopios gigantes, será posible estudiar en detalle estos anillos en los rangos infrarrojo y submilimétrico. El uso conjunto de datos de archivo del Hubble y nuevas observaciones permitirá refinar la composición del polvo, incluido el contenido de carbono, y vincular directamente las propiedades del polvo con los procesos de formación planetaria en estrellas de tipo solar.
Los resultados influirán en la comprensión de las primeras etapas de formación de exoplanetas, la teoría del crecimiento del polvo, la interpretación de observaciones multi-longitud de onda y el modelado de la evolución de discos protoplanetarios.
Se planea aplicar el método a otros discos conocidos y realizar observaciones dirigidas de alta resolución para confirmar la naturaleza de los anillos. También es importante investigar teóricamente la relación de la señal con la inestabilidad de streaming y la turbulencia.
Esta investigación aborda el problema del rápido deriva radial del polvo en discos protoplanetarios y los mecanismos de su retención, así como la cuestión fundamental de las etapas iniciales de formación de planetesimales, un paso clave en el nacimiento de planetas.
🎯 CI Tau tiene solo unos dos millones de años; esto significa que los planetas en este disco podrían estar formándose ahora mismo, y la distancia de 22 UA es comparable a la órbita de Urano en el Sistema Solar. Es interesante que los anillos detectados son tan estrechos que su anchura es menor que el tamaño del haz de ALMA, y sin este ingenioso método habrían pasado desapercibidos.