Los científicos llevan mucho tiempo discutiendo a qué velocidad se expande el Universo. Nuevos datos mostraron que si la energía oscura no es constante, sino que puede cambiar, como un líquido que se espesa o se adelgaza, entonces las contradicciones desaparecen. Dos modelos concretos — el dilatónico y el taquiónico — concilian casi a la perfección las mediciones tempranas y tardías. Resulta que ¿el misterio de la expansión no estaba en las mediciones, sino en nuestras ideas sobre la energía oscura?
La velocidad de expansión del universo se mide de dos maneras: con la luz antigua — la radiación de fondo — y con supernovas cercanas. Los resultados difieren: 67 frente a 73 km/s por cada 3 millones de años luz. Esta tensión de Hubble de Edwin Hubble ha desconcertado a los cosmólogos durante mucho tiempo. El modelo estándar supone que la energía oscura es una constante cosmológica, como un motor de empuje fijo. Pero entonces la discrepancia es inexplicable. El nuevo estudio considera la energía oscura como un campo cambiante (k-esencia): a veces aumenta, a veces reduce la aceleración, como un maquinista que juega con la palanca. Los cálculos para la versión taquiónica de este campo reducen la tensión a casi cero.
Si el modelo es correcto, el universo acelera a tirones, y la gravedad a escalas cósmicas no se comporta según Newton. Como sospechaba Georges Lemaître, la constante cosmológica podría ser variable.
🎯 El nombre «k-esencia» proviene de «quintaesencia cinética» (esencia del movimiento). Se inventó para la inflación, y más tarde resultó inesperadamente útil para la energía oscura.
🎬 El campo taquiónico suena como algo sacado de «Star Trek»: allí los taquiones son partículas más rápidas que la luz. Pero en cosmología es solo un modelo matemático que no viola la teoría de la relatividad.