Cuatro gigantes fríos: cómo la gravedad revela planetas lejanos ✛

Original: "Four Cold Giant Planets Discovered by High-Cadence Microlensing Surveys"
arXiv:2607.04594v1 · 2026-07-06 · CC BY 4.0 · 2 min
Los científicos usaron la fuerza de la gravedad, como una lupa cósmica, para encontrar cuatro enormes planetas helados.

Imagina una gota de agua sobre un cristal: concentra la luz de una farola y por un instante se vuelve más brillante. Así funciona también la gravedad: un cuerpo masivo curva el espacio a su alrededor y, como una lente, amplifica la luz de una estrella situada detrás. Este efecto se llama microlente gravitacional. A diferencia del método de tránsito, en el que un planeta pasa por delante de su estrella (así buscaba planetas William Borucki), la microlente permite detectar mundos lejanos y fríos que de otro modo serían casi invisibles. La luz viaja siempre a la misma velocidad de la luz, y esa constancia es la clave de todos los cálculos.

Durante un evento así, la estrella puede volverse cientos de veces más brillante en unos días, pero ese destello es único y nunca se repetirá.

Así fue como los astrónomos descubrieron cuatro planetas en el centro de nuestra Galaxia, el bulbo. Sus masas van desde un quinto hasta dos masas y media de Júpiter, y sus estrellas progenitoras son muy ligeras, algunas tan pequeñas que en ellas ni siquiera llega a encenderse el hidrógeno (cuya combustión alimenta a las estrellas, como descubrió por primera vez Cecilia Payne-Gaposchkin). Las órbitas de estos planetas se encuentran mucho más allá de la línea de nieve, donde reina un frío eterno y el agua solo existe en forma de hielo. Curiosamente, ese mismo principio de curvatura del espacio, pero miles de millones de veces más intenso, genera ondas gravitacionales cuando colisionan agujeros negros. Además, la microlente ayuda a buscar la materia oscura, una sustancia misteriosa que posiblemente también esté formada por objetos masivos oscuros.

Tras el Big Bang, en el Universo apenas había elementos más pesados que el hidrógeno y el helio, por lo que los primeros planetas, si llegaron a formarse, habrían sido muy distintos a los nuestros: sin superficie sólida ni hielo.

Para precisar las propiedades de estos sistemas lejanos, en el futuro será de gran ayuda el telescopio espacial Hubble, nombrado en honor a Edwin Hubble. Por ahora, incluso sin una espectroscopía directa —el método que descompone la luz de una estrella en un espectro—, los científicos han podido estimar masas y distancias basándose en modelos de la Galaxia. Estos descubrimientos indican que los planetas gigantes en estrellas pequeñas son más comunes de lo que predecían las teorías, lo que obliga a repensar el nacimiento de los mundos.

Los planetas más allá de la línea de nieve reciben tan poco calor de sus estrellas que su temperatura desciende por debajo de -200 grados Celsius, más frío que en Plutón.

\theta_{\rm E} = \sqrt{\kappa M \pi_{\rm rel}}, \quad \kappa = \frac{4G}{c^2\,{\rm au}} \approx 8.144~{\rm mas}\,M_\odot^{-1}
θE es el radio angular del anillo de Einstein; κ es una constante que incluye la velocidad de la luz; cuanto más masiva es la lente, mayor es el radio.
q = M_{\rm p} / M_*
q es una cantidad adimensional; para planetas gigantes alrededor de estrellas de baja masa, se encuentra en el rango de 10⁻³.
Científicos
Fritz ZwickyWilliam BoruckiDavid CharbonneauNancy Grace RomanRashid Alievich SunyaevR. A. Rossiter
Conceptos
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