Los oceanógrafos lo saben desde hace tiempo: las capas cálidas y saladas de agua forman escalones sin mezclarse. En el interior de Júpiter, las mismas leyes podrían haber erosionado el núcleo, pero no lo consiguieron. La doble difusión, el camarero perezoso de los interiores planetarios, habría gastado casi toda la energía del planeta para remover apenas un par de masas terrestres. Así pues, la mezcla está determinada por el nacimiento, y futuras observaciones de exoplanetas verán capas ancestrales.
🎯 La idea de la «escalera» de doble difusión proviene de la oceanografía: allí se observan perfiles escalonados de temperatura y salinidad en mares y océanos. En el interior de Júpiter, esas capas, de existir, podrían extenderse cientos de kilómetros. Sin embargo, la energía necesaria para mantenerlas sería monstruosamente grande, y eso mismo acaba con ellas.