Científicos hallaron una manera de 'ver' moléculas orgánicas dentro del hielo de agua sin dañarlo, como observar migajas en un cubito de hielo. Esto es clave para buscar rastros de vida en lunas heladas y cometas. Estas 'migajas' pueden revelar si existen condiciones para la vida. ¿Qué se esconde en los mundos congelados?
En el frío del cosmos, bajo la corteza helada de los satélites, pueden esconderse moléculas simples de vida. Antes, para encontrarlas, habría que derretir o perforar el hielo. Pero ahora ha surgido un método suave. Imagine un cubito de té helado con azúcar. Si se calienta con cuidado, el azúcar hará que el hielo se expanda de forma ligeramente distinta. Por esa «respuesta» térmica se puede saber lo que hay dentro. Los científicos hicieron algo parecido: usan un láser para calentar un punto minúsculo del hielo y otro para leer la expansión microscópica provocada por el calor. Esto se llama O-PTIR.
En el laboratorio congelaron el aminoácido glicina — uno de los «ladrillos» de las proteínas. Resultó que incluso una ínfima impureza — 0,2 millonésimas — cambia el patrón espectral del hielo. El propio hielo, bajo la influencia de la materia orgánica, empieza a absorber la luz de manera diferente. Esto significa que quizás no hace falta perseguir la señal de la propia materia orgánica: basta con notar la distorsión en el hielo de agua común. El agua que llena estos mundos está compuesta de hidrógeno y oxígeno. Es interesante que Cecilia Payne-Gaposchkin fuera la primera en demostrar que el hidrógeno es el elemento principal del Universo.
Este enfoque abre el camino para las futuras naves espaciales. Una sonda podrá desde la órbita o tras aterrizar «tantear» el hielo con un haz, sin dañarlo. Grandes telescopios como el James Webb también podrán notar cambios en los espectros de cuerpos helados lejanos. Quizás algún día la humanidad vea el fantasma de la vida simplemente estudiando la luz reflejada por una luna congelada.
🎯 El método es tan sensible que detectaría glicina incluso si se disolviera una tableta de aspirina en una piscina olímpica.
🎬 En la novela de ciencia ficción «2010: Odisea dos», una sonda aterriza en Europa en busca de vida; la tecnología O-PTIR podría hacer de esto una realidad.