Las fases topológicas son como un nudo en un hilo: miras un trocito y no ves el nudo. Antes, para encontrar ese orden oculto en un material, había que medir la muestra entera. Pero el mundo cuántico funciona de otra manera: gracias a la capacidad de las partículas de estar en varios estados a la vez, incluso una región minúscula lleva información sobre el todo, como un holograma en cada fragmento.
Los investigadores aprovecharon esto. Entrenaron un programa informático con cálculos de sistemas pequeños para descifrar esta «huella cuántica», un concepto introducido por von Neumann y denominado matriz de densidad reducida. Ahora, con solo mirar unos pocos átomos, el algoritmo adivina el tipo de fase.
El método evita las engorrosas mediciones de sistemas completos. Acelera la creación de dispositivos cuánticos estables y confirma la intuición de Landau de que el orden puede enmascararse, hasta que un análisis inteligente lo revela.
En uno de los modelos, el programa entrenado con 31 nodos reconocía sin errores las fases en una cadena de 51 nodos: con un pequeño fragmento reconstruía la imagen completa.