Dos peonzas unidas por un hilo invisible: el giro de una se refleja instantáneamente en la otra, incluso si están en habitaciones separadas. En el escáner PET, surge un par similar de partículas de luz entrelazadas cuando la antimateria choca con la materia ordinaria. Este entrelazamiento cuántico
resultó ser un detector de salud inesperado.
Analizando la dispersión (descomposición en colores) y la rotación de la onda, los físicos notaron que el vínculo se debilita de manera diferente en la grasa y en el agua, y lo más importante, depende del oxígeno en las células. La partícula comienza en un estado indefinido, y solo la medición lo fija. El entorno normal provoca interferencias, pero incluso un entrelazamiento debilitado se convierte en un biomarcador del tejido. Los tumores, que se asfixian por falta de oxígeno, se delatan a través de este hilo. Un frágil efecto cuántico se convierte en un diagnosticador silencioso dentro del cuerpo.
La conexión cuántica entre partículas de luz se observó ya en 1950, pero solo en 2025 se comprendió que depende del material.
En la ciencia ficción, el entrelazamiento es un canal de comunicación instantánea (novela 'El ladrón cuántico'). Un escáner PET con entrelazamiento sería un verdadero comunicador cuántico médico.