Un diminuto agujero negro del tamaño de un protón y con la masa de un asteroide puede actuar como un amplificador gravitacional, emitiendo neutrinos en una sola nota pura. Los físicos han escaneado el cielo con detectores, y el silencio ha dicho más que cientos de señales hipotéticas, imponiendo restricciones sin precedentes a la materia oscura. Nuevos observatorios como JUNO podrían captar la actuación en solitario de uno de estos agujeros, y entonces oiríamos por primera vez directamente la voz del mundo oscuro.
🎯 Si un agujero negro primordial de masa asteroidal de 10^20 g se encontrara en el Sistema Solar, su tamaño sería comparable al de un protón (radio de aproximadamente 0.1 fm), y su rotación podría generar una nube de bosones que emitiría millones de neutrinos por segundo.