En la ingravidez, giran una sartén al rojo vivo y un trozo de mantequilla. Se trata de una enana blanca masiva (la estrella cuyo límite de masa calculó Chandrasekhar) y su compañera ligera, rica en helio. La atracción gravitatoria hace que la mantequilla fluya hacia la sartén, y en el camino forma un anillo brillante: el disco de acreción. Este disco se calienta a millones de grados y brilla intensamente en rayos X y ultravioleta. Descomponiendo la luz en colores (espectroscopía), los astrónomos determinan la temperatura y la composición. La rápida rotación de la pareja genera ondas gravitacionales, ondulaciones del propio espacio.
Los científicos construyeron un detallado modelo numérico basado en los trabajos de Kepler y Planck. Calcula el brillo del sistema binario teniendo en cuenta el envejecimiento estelar (evolución estelar), la composición química (metalicidad) y el polvo cósmico en el medio interestelar. Para descifrar rápidamente las señales, utilizaron aprendizaje automático — una red neuronal entrenada con millones de ejemplos. Ahora predice con precisión masas y órbitas incluso a partir de datos incompletos.
El prototipo de la clase AM CVn, la estrella AM Canum Venaticorum, gira con un período de solo unos 17 minutos, y su compañera ligera está compuesta casi por completo de helio.