La teoría cuántica de campos es el idioma en el que los físicos describen las partículas elementales y sus interacciones. Los autores del trabajo decidieron "retocar" un poco este idioma: introdujeron deformaciones, es decir, pequeños cambios en las reglas del juego. Debido a ellas, la teoría se vuelve no local: las partículas comienzan a sentirse entre sí no solo en el punto de colisión, sino como a distancia.
Tales correcciones generan gravedad automáticamente. En las ecuaciones aparecen términos que dependen de la curvatura del espacio-tiempo, tal como en la teoría de Einstein. Para una amplia clase de teorías, llamadas conformes, estos términos son universales. Están determinados por un solo parámetro: la carga central, que caracteriza a la teoría. Esto es como una burbuja de jabón: su forma depende solo de la presión interna, no de la composición del jabón.
Los físicos también estudiaron otro tipo de deformaciones: las llamadas correcciones traza-traza. Aquí, el papel clave lo juega la anomalía cuántica: a nivel microscópico se viola la ley clásica de conservación. Es la anomalía la que determina qué respuesta gravitatoria se obtiene al final. Los cálculos mostraron que el resultado es finito. No depende de la arbitrariedad en la elección de los métodos matemáticos, lo cual es una buena señal para la teoría.
El trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre la idea de "gravedad inducida", que ya fue desarrollada por Andréi Sájarov. La gravedad no es fundamental, sino que surge como un efecto colectivo de los campos cuánticos, de manera similar a como la temperatura de un gas es el movimiento promedio de sus moléculas. Y si en el universo temprano tales deformaciones fueron fuertes, podrían haber dejado una huella en la radiación cósmica de fondo.
La carga central para un campo electromagnético libre es 2, y para un campo de electrones es 1. Diferentes campos "aportan" diferentes cantidades de gravedad.
En la novela "Gravity" de Alastair Reynolds, los humanos aprenden a controlar la gravedad modificando las propiedades cuánticas del vacío, casi como en este artículo.