
El billar de Ulam: clásico contra cuántico
En 1961, Stanislaw Ulam propuso un modelo sencillo: una partícula rebota entre una pared fija y otra que oscila según una ley lineal por tramos. Parecía un billar cualquiera. Pero detrás de esa simplicidad se escondía una pregunta que inquietó a los físicos durante décadas: ¿puede la partícula acelerarse hasta el infinito?
La respuesta resultó paradójica. En la versión clásica, casi nunca.























