Los científicos han descrito por primera vez un mecanismo en el que las ondas gravitacionales invierten la torsión de la luz. El efecto recuerda a la acción del jarabe de azúcar sobre la polarización, pero aquí interviene el espacio-tiempo curvado. El intercambio de rotación entre la onda y el fotón
arXiv:2601.07179v1 · 2026-01-12