En el procesador cuántico de IBM, los científicos hicieron girar cíclicamente 28 peonzas cuánticas. Sin intervención externa, su rotación se sincronizó. La simetría, como una regla oculta, protegía ese ritmo. Con 156 peonzas, algunas se sincronizaron mientras las demás giraban caóticamente: una quim
arXiv:2603.11910 · 2026-03-12