
La capacidad de una sustancia para disolverse en un disolvente, un factor clave en la biodisponibilidad de los fármacos.La solubilidad es la propiedad de una sustancia (el soluto) de disolverse en un disolvente, formando una mezcla homogénea a nivel molecular o iónico. Se cuantifica como la cantidad máxima de soluto que puede disolverse en una cantidad dada de disolvente bajo condiciones específicas (temperatura, presión). En términos prácticos, la solubilidad determina si una cucharada de azúcar desaparece en el té, pero también decide si una molécula farmacológica puede alcanzar su objetivo en el organismo.
La disolución ocurre cuando las moléculas del disolvente rodean y separan las partículas del soluto (iones o moléculas), superando las fuerzas atractivas que mantienen unido al soluto. El equilibrio entre las interacciones soluto-soluto, soluto-disolvente y disolvente-disolvente dicta el resultado. Si la energía liberada por la solvatación compensa la energía requerida para romper los enlaces del soluto, la sustancia se disuelve. La temperatura y la presión alteran este equilibrio, por lo que la solubilidad a menudo aumenta con el calor, aunque los gases se comportan de manera opuesta.
La solubilidad es un pilar en la formulación farmacéutica: los fármacos poco solubles se transforman en sales, nanopartículas o formas amorfas para mejorar su biodisponibilidad, asegurando que una parte suficiente de la dosis llegue al torrente sanguíneo.
La solubilidad del oxígeno en el agua es lo que permite respirar a los peces, pero es tan baja que un litro de agua contiene solo unos 6 miligramos de oxígeno disuelto a temperatura ambiente.

