Si empujas calor a través de un trozo de cuarzo, normalmente va recto, como el agua por una tubería. Pero en cuanto enciendes un campo magnético, el flujo se desvía un poco hacia un lado, como si la tubería de repente tuviera una derivación lateral. Este efecto se llama efecto Hall térmico, y hasta ahora no estaba claro qué hace que el calor se desvíe: el desorden en el cristal o algo más fundamental.
Espectroscopía no tiene nada que ver aquí, pero la comparación entre cristal y vidrio dio la respuesta. Los investigadores tomaron dos muestras de la misma sustancia, dióxido de silicio: una en forma de cristal de cuarzo ordenado y otra en forma de vidrio amorfo, donde los átomos están dispuestos al azar. A través de ambas pasaron calor y midieron la temperatura con termómetros idénticos. En el cristal hubo señal transversal, pero en el vidrio no, aunque la resolución de los instrumentos habría permitido detectarla.
Los autores explican que el calor en un sólido no se transporta por un solo flujo, sino por dos canales, similares a dos carriles de circulación. Si estos canales reaccionan de manera diferente al campo magnético, el flujo total de calor ya no tiene por qué ir estrictamente a lo largo del gradiente de temperatura. Aparece una componente lateral. Un efecto similar se conoce en gases: allí se llama efecto Senftleben-Beenakker, y ahora se ha observado en un cristal.
La magnitud de la desviación resultó sorprendentemente fácil de estimar. El flujo de calor hace que los núcleos de los átomos deriven ligeramente, el campo magnético actúa sobre esta deriva con una fuerza lateral, y la fuerza que devuelve el sistema al equilibrio está relacionada con la entropía. Tres fuerzas, y la resistencia térmica transversal resulta ser la misma para ambos cristales, alrededor de una millonésima de metro-kelvin por vatio con un campo de un tesla.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.01908
The observation of a misalignment between the applied heat flux and the measured temperature gradient in insulating solids induced by magnetic field has become a subject of experimental investigation, theoretical speculation, and unsettled controversy. To identify the origin of this phonon thermal Hall effect, we performed a comparative study of longitudinal and transverse heat transport in crystalline (quartz) and vitreous (silica) SiO$$_2$$ using identical experimental set-ups and thermometers. A finite signal was detected in the crystalline samples and none in the amorphous sample, within our resolution. The cleaner crystal exhibited a larger thermal Hall conductivity than the dirtier one, ruling out disorder as the driver of the effect. On the other hand, the amplitude of the transverse thermal resistivity is almost identical in the two crystalline samples (W$$_{\perp}$$/B$$\approx 10^{-6}$$ m.K.W$$^{-1}$$.T$$^{-1}$$). We show that in a phonon gas, as in a molecular gas displaying the Senftleben-Beenakker effect, heat is conducted through two channels, and argue that a thermal Hall response is unavoidable whenever these channels differ both in entropy production and in their coupling to the magnetic field. Under such conditions, the conserved energy current and the non-conserved entropy current cease to be parallel. Finally, the magnitude of the transverse thermal resistivity can be accounted for by a surprisingly simple picture. The heat flux induces a tiny drift velocity of the lattice nuclei, the magnetic field exerts a transverse Berry force on this drift, and this force is balanced by an entropic restoring force.
La resistencia térmica transversal del cuarzo puro y del sucio resultó ser la misma dentro del error experimental: alrededor de 10⁻⁶ m·K/W por tesla. Es como si el ancho del chorro lateral no dependiera de cuán turbia esté el agua en la tubería principal.