El problema de la materia oscura sigue siendo uno de los principales en la astrofísica moderna. Stephen Hawking propuso que la materia oscura podría estar formada por agujeros negros primordiales (ANP), surgidos en el universo temprano. Es especialmente interesante el rango de masas de asteroides (10^17–10^23 g), donde las restricciones son débiles. La captura de estos ANP por estrellas, incluyendo enanas rojas, abre una nueva vía para su detección. Las escalas temporales se estiman en unidades del tiempo de Hubble, descubierto por Edwin Hubble.
Para el análisis, los autores combinaron análisis, modelos de evolución estelar y simulaciones tridimensionales. Ya a mediados del siglo XX, Subrahmanyan Chandrasekhar desarrolló la teoría de la fricción dinámica, que aquí se aplica para calcular el frenado del ANP dentro de la estrella. La interacción con un planeta gigante (exoplaneta) permite capturar eficazmente el ANP. La modelización cubre todo el ciclo, incluyendo una posible explosión similar a una supernova (pero sin cola radiactiva) y la generación de ondas gravitacionales en fusiones de remanentes, que podrían ser detectadas por LIGO.
La captura es eficaz solo con la participación de un tercer cuerpo, como un planeta gigante. Para una estrella de tipo solar con un análogo a Júpiter, la masa crítica del ANP para la espiralización en el tiempo de vida es de aproximadamente 10^22 g. En el núcleo, el ANP crece mediante una acreción de Bondi cuasiesférica con baja eficiencia. Si se acumula suficiente momento angular antes de consumir la estrella, se forma un disco. Esta transición ocurre con una masa del ANP de 0.01–1 M⊙, con un espín que alcanza a* ≈ 0.8. Entonces se lanzan chorros y vientos que destruyen la estrella en minutos. Las simulaciones de Monte Carlo muestran que aproximadamente en la mitad de los sistemas se realiza el escenario explosivo, en los demás, la absorción silenciosa. Los eventos explosivos pueden producir destellos en rayos X/gamma, un pico ultravioleta en escalas de ~1 día y resplandor en radio. La potencia del chorro puede alcanzar hasta 10^50 erg/s. Estas explosiones pueden parecerse a estallidos de rayos gamma de baja potencia. También se predicen señales de ondas gravitacionales de fusiones de agujeros negros subestelares, un objetivo potencial para LIGO.
Los resultados muestran que las estrellas con un ANP en su interior no evolucionan de manera monótona, sino que pueden terminar en un transitorio brillante, lo que proporciona una nueva clase de predicciones para la astrofísica observacional. Esto vincula la física de la materia oscura, la astrofísica de altas energías y la astronomía de ondas gravitacionales.
Las futuras investigaciones deberán calcular detalladamente las curvas de luz y los espectros de tales explosiones, así como refinar las tasas de captura considerando distribuciones realistas de sistemas planetarios. Es importante estudiar con qué frecuencia los chorros permanecen ultrarrelativistas y perforan la envoltura.
El descubrimiento influirá en la búsqueda de materia oscura, la interpretación de transitorios raros (como los GRB de baja potencia) y los relevos de ondas gravitacionales, como LIGO.
Los próximos pasos incluyen modelar la propagación de chorros en las envolturas de estrellas, calcular las tasas poblacionales teniendo en cuenta la función de masas de los ANP y buscar candidatos en los archivos de transitorios.
El trabajo está directamente relacionado con cuestiones no resueltas: la naturaleza de la materia oscura, los mecanismos de explosiones estelares con colapso del núcleo y el origen de los agujeros negros de masa intermedia.
🎯 Si en el centro del Sol hubiera un agujero negro primordial de 10^16 g, crecería tan lentamente que alcanzaría la fase de disco solo después de 10 mil millones de años, aproximadamente el mismo tiempo que ya ha vivido nuestra estrella. Así que nuestro Sol podría ser una «estrella de Hawking» sin consecuencias visibles... por ahora.
🎬 La idea de una estrella devorada desde dentro por un agujero negro microscópico resuena con la novela de Arthur C. Clarke «Cita con Rama», donde un artefacto alienígena usa un agujero negro como fuente de energía. En la película «Star Trek» (2009), la materia roja crea agujeros negros dentro de los planetas, provocando su colapso.