Casi toda la materia del Universo es invisible materia oscura. Según la conjetura de Stephen Hawking, podría ser un enjambre de diminutos agujeros negros — con la masa de un gran asteroide, pero más pequeños que un átomo. A veces, una estrella captura a uno de estos bebés, como una enana roja o incluso el Sol. Un planeta gigante hace de cómplice — un exoplaneta como Júpiter: su gravedad frena al agujero y lo dirige hacia las entrañas de la estrella. El viaje hasta el centro lleva miles de millones de años — la edad del Universo visible, que determinó Edwin Hubble. Subrahmanyan Chandrasekhar demostró cómo la fricción con el gas estelar hace que el agujero se hunda lentamente.
Dentro de la estrella, ésta se convierte en un globo inflado y el agujero en un alfiler clavado. Si el alfiler no se mueve, el globo se desinfla en silencio: la estrella se apaga sin llamar la atención. Pero si el gas empieza a girar y hace rotar al agujero, el alfiler se retuerce y el globo estalla. En cuestión de minutos, los chorros que brotan desgarran la estrella en una deslumbrante supernova sin la larga cola radiactiva. La mitad de estos dúos muere en silencio, la otra mitad arde como fuegos artificiales. Estos destellos probablemente explican raros fenómenos misteriosos, y su eco — ondas gravitacionales — es captado por detectores como LIGO. Lo más asombroso: un fugaz destello de un agujero del tamaño de un átomo puede eclipsar por un instante toda una galaxia, revelando el secreto de la materia oscura.
🎯 Los chorros de un mini agujero negro expulsan en minutos más energía que el Sol en toda su vida.
🎬 La ciencia ficción ya ha probado esta idea: en 'Cita con Rama' de Arthur C. Clarke, los alienígenas usan un agujero negro como motor.