La expansión del universo, descubierta por Edwin Hubble y Georges Lemaître, se mide con dos métodos, y arrojan cifras distintas: el fondo cósmico de microondas tras el Big Bang da 67 (km/s) por cada 3,26 millones de años luz, y las supernovas, 73. Esta «tensión de Hubble» sugiere un comportamiento misterioso de la energía oscura. Ahora el debate tiene un árbitro independiente: la combinación de ondas gravitacionales y lentes gravitacionales.
El árbitro compara dos evidencias. La primera: ondas gravitacionales (ondulaciones del espacio-tiempo, predichas por Rainer Weiss) provenientes de fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones. Estas ondas indican la distancia al cataclismo, como el volumen de un eco revela la distancia a la fuente sonora. La segunda: galaxias que actúan como lentes, curvando la luz de objetos lejanos y creando múltiples imágenes con retrasos temporales. Combinando distancias de las ondas y retrasos de las lentes se obtuvo 84 (km/s) para el mismo intervalo, aunque con un margen de error del 14% — la principal interferencia es la distribución de materia oscura dentro de las lentes. El primer evento con ondas y luz simultáneas se captó apenas en 2017, y ahora se detectan casi cada semana; la señal más lejana registrada llegó desde 9 mil millones de años luz. Un par de años de observaciones y el árbitro emitirá un veredicto final sobre la naturaleza de la energía oscura.
🎯 La idea de usar ondas gravitacionales para medir distancias cósmicas fue propuesta en 1986 por [scientist:Rainer Weiss]Rainer Weiss[/scientist], pero el primer evento real con «sonido» y luz se captó solo 31 años después, en 2017.
🎬 En la ciencia ficción, las lentes gravitacionales suelen representarse como telescopios naturales que miran al pasado. En la novela «La luz de las estrellas lejanas», los astrónomos observan así el borde del universo.