Un pétalo de grafito flota en una cuna magnética, captando el vals de marea de la Luna y el Sol. Más suave que una telaraña, baila bajo el rayo láser. Pronto un enjambre de estos sensores se elevará al cielo en drones, tenderá una red invisible alrededor de los volcanes y comenzará a rastrear la materia oscura, escuchando el susurro del Big Bang.
🎯 La lámina de grafito sobre los imanes es un muelle supersuave: su rigidez vertical es de 31 milinewtons por metro, 50 veces más débil que la seda de araña.
🎬 En la novela de Arthur C. Clarke 'Polvo lunar', los instrumentos buscan estructuras ocultas mediante anomalías gravitacionales, y LOMS convierte esa ciencia ficción en realidad.