Científicos han creado un diminuto dispositivo que detecta los más mínimos cambios en la fuerza de gravedad. Imagina una balanza capaz de notar el paso de una hormiga debajo de ti. Ahora, esa 'balanza' cabe en un dedal y puede vigilar desde drones el derretimiento de hielos o las aguas subterráneas. ¿Qué más veremos cuando miles de estos sensores llenen los cielos?
Una placa de grafito levita sobre imanes permanentes gracias al diamagnetismo, la capacidad de repeler un campo magnético, descubierta por Maxwell y Faraday.
Este resorte ultrasuave captura las fuerzas de marea de la Luna y el Sol: el dispositivo registró fluctuaciones de gravedad con períodos lunar (12,4 h) y solar (24 h). La tierra firme sube y baja decenas de centímetros bajo estas fuerzas, pero no lo notamos. Antes, tal sensibilidad solo se lograba con detectores gigantes como LIGO para ondas gravitacionales. Ahora, gracias a los trabajos de Weiss, la tecnología se ha vuelto de sobremesa.
Una red de estos aparatos encontrará aguas subterráneas, predecirá erupciones y, en ciencia, dará la oportunidad de detectar materia oscura. Un análisis similar a la espectroscopía (método donde la luz se descompone en colores) identifica “matices” de la gravedad. En perspectiva, un conjunto cósmico para registrar ondas gravitacionales de agujeros negros, supernovas, el eco del Big Bang y comprobar la curvatura del espacio-tiempo de Einstein, desarrollada por Thorne.
🎯 Una placa de grafito levita sin apoyo gracias al diamagnetismo, descubierto por Faraday. Su suspensión magnética es 50 veces más suave que una telaraña, por lo que siente cómo la Tierra 'respira' con las mareas lunares, incluso cuando la Luna está bajo el horizonte.
🎬 En la novela de Arthur C. Clarke «Polvo lunar», los turistas usan un dispositivo así para buscar vacíos subterráneos; ahora esta idea se ha hecho realidad.