Dentro de una estrella de neutrones se oculta una montaña invisible de materia oscura: una diminuta protuberancia con la masa del Himalaya. Convierte a la estrella en un diapasón cósmico: las ondas gravitacionales propagan su tañido por el universo. LIGO guarda silencio, pero ese silencio ya ha trazado las fronteras de lo desconocido. Los observatorios venideros podrán captar esta música y, tal vez, tocar por primera vez el sector oscuro.
🎯 Si la «montaña oscura» en una estrella de neutrones fuera visible, sería una protuberancia de menos de un milímetro de altura, pero con una masa comparable a la del Himalaya.