La búsqueda de fuentes galácticas capaces de acelerar partículas hasta energías del orden de petaelectronvoltios es una de las tareas centrales de la astrofísica moderna. Los principales candidatos son las estrellas de neutrones, especialmente los púlsares, descubiertos por Jocelyn Bell Burnell y predichos por Fritz Zwicky. Sus potentes vientos crean pleriones — nebulosas que a menudo surgen tras explosiones de supernovas.
Utilizando el código GAMERA y datos de espectroscopía (mediciones de flujos de radiación en diferentes longitudes de onda), así como de fotometría (mediciones de brillo), los científicos construyeron tres modelos para explicar el espectro de banda ancha de la fuente. En el modelo híbrido, los electrones del plerión dispersan la radiación de fondo de microondas (efecto Compton inverso), y los protones acelerados hasta energías de PeV colisionan con núcleos de hidrógeno en una nube molecular cercana, generando piones neutros.
El modelo puramente leptónico, que requiere un corte extremo del espectro electrónico a 600 TeV, y el hadrónico, que subestima el flujo gamma más energético, resultaron insostenibles tras una comparación detallada con los datos. En cambio, el escenario híbrido, en el que el coeficiente de difusión de los rayos cósmicos se suprime hasta ~1% del galáctico y el campo magnético en la nebulosa es de 4 µG, reproduce perfectamente todo el espectro, incluidos los fotones con energías de ~2 PeV. Además, la emisión más dura coincide espacialmente con la nube de hidrógeno molecular, lo que es natural para un origen hadrónico.
El trabajo confirma que los púlsares en el seno de restos de supernovas antiguas pueden actuar como auténticos PeVatrones. Esto obliga a revisar la contribución de estos objetos al presupuesto total de rayos cósmicos galácticos y subraya la importancia de los modelos híbridos.
Futuras observaciones con telescopios espectroscópicos y observatorios de neutrinos, como NEON, permitirán separar definitivamente los canales leptónico y hadrónico. Si se detecta una señal de neutrinos, será una prueba directa de los procesos hadrónicos — una especie de 'firma' del acelerador.
Los resultados influirán en la comprensión de la evolución de las estrellas de neutrones y su entorno, así como en las estrategias de búsqueda de otros PeVatrones galácticos.
Los próximos pasos incluyen la simulación de la evolución conjunta del púlsar y la nube molecular, así como el cálculo de señales de neutrinos para futuros detectores.
La investigación está directamente relacionada con el problema no resuelto del origen de los rayos cósmicos en la región de la rodilla del espectro (energías ~1-10 PeV) y con la cuestión de qué objetos dominan la aceleración de partículas en la Galaxia.
🎯 La energía de 2 PeV es 200 veces superior a la máxima energía de los protones en el Gran Colisionador de Hadrones — estos aceleradores naturales son aún inalcanzables en los laboratorios.