Un púlsar es una estrella muerta que gira, como una batidora de cocina, dando cientos de vueltas por segundo. Tras la explosión de una supernova, queda una esfera superdensa: una estrella de neutrones. Estos objetos fueron predichos por Fritz Zwicky, y Jocelyn Bell Burnell fue la primera en escuchar sus señales de radio rítmicas. Al girar, el púlsar salpica a su alrededor un viento de partículas cargadas, creando una brillante nebulosa, como salpicaduras de masa de debajo de la varilla. Cuando este viento choca con una nube de hidrógeno, los electrones ligeros colisionan con la luz antigua del universo (radiación de fondo de microondas), acelerándose hasta energías increíbles y emitiendo rayos gamma. Los protones pesados chocan contra los núcleos de hidrógeno, generando destellos cortos pero potentes. Estos fueron registrados por telescopios terrestres, aunque normalmente esa radiación es bloqueada por la atmósfera. El análisis del brillo y el espectro (fotometría y espectroscopia) confirmó este doble mecanismo. Así, la batidora cósmica genera superbrillantes estallidos de rayos gamma. Aceleradores similares son probablemente la fuente principal de los rayos cósmicos que bombardean la Tierra.
🎯 Una cucharadita de material de púlsar pesa más que la montaña más alta de la Tierra.