Un doble púlsar es un metrónomo cósmico que marca el ritmo para dos “oídos” del Universo. Estos objetos fueron descubiertos por Jocelyn Bell Burnell y estudiados por Russell Hulse. Los radiotelescopios (radioastronomía) escuchan los pulsos retrasados por la curvatura del espacio cerca de una masiva estrella de neutrones: así se calcula la inclinación orbital. El segundo “oído” son los detectores de ondas gravitacionales, como LISA, que captan el temblor del espacio, desplazando espejos en fracciones de núcleo atómico mediante interferometría. Al comparar el “sonido” y el “eco”, verificamos la teoría de Einstein.
Las simulaciones numéricas dan una precisión de 0,004 para dos estrellas de neutrones; con un agujero negro, aún mayor. Las enanas blancas no suenan. Una discrepancia apuntaría a campos ocultos de materia oscura o energía oscura.
Los radioastrónomos miden el tiempo de llegada de los pulsos de los púlsares con una precisión increíble: como si midieran la distancia a la Luna con un error del grosor de un cabello humano.