La colisión de dos estrellas de neutrones: en un instante, se producen cantidades inmensas de oro y platino. Y después, del humo del incendio nace polvo metálico que brilla en el infrarrojo. El JWST captó esa luz, y ahora podemos pesar las kilonovas lejanas por la emisión de su polvo. El oro de su anillo quizás formó parte alguna vez de una nube así.
🎯 Imagine un grano de polvo del tamaño de mil átomos de tungsteno: es un millón de veces más pequeño que un grano de arena, pero gracias a su enorme densidad (unos 20 g/cm³) puede absorber toda la radiación infrarroja dentro de la eyección. ¡Y si ese polvo se formara en una kilonova de nuestra galaxia, su brillo térmico sería visible incluso con un telescopio de aficionado!