El programa que genera recetas de nuevos materiales se asemeja a un cocinero fantasioso: un algoritmo de autoaprendizaje sugiere cientos de combinaciones, pero solo unas pocas pueden realizarse. Para no perder tiempo en experimentos fallidos, los científicos aplicaron un triple tamiz. Primero, un modelo computacional filtra los átomos incompatibles, como el bicarbonato con el vinagre. Luego, una prueba de calor: la tendencia al desorden destruye la mayoría de las estructuras. El tercer paso es la revisión de los cálculos. De 894 ideas, sobrevivieron 25, como pepitas de oro en agua de mar. Un giro inesperado: casi no hubo errores en los cálculos, simplemente el calor inevitablemente reorganiza los átomos en formas más estables pero a menudo inútiles, como si un pastel se secara hasta convertirse en una galleta. Estos 25 candidatos prometen cables sin pérdida de energía, computadoras cuánticas y dispositivos de memoria cuántica. Para estudiarlos, se los 'ilumina' con diferentes rayos, un análogo de la antigua varilla para probar pasteles. Las bases teóricas las proporcionaron Schrödinger y Feynman. La termodinámica cuántica sugiere: lo absoluto no es alcanzable, pero estos 25 son, por ahora, la mejor captura.
Menos del 3% de las predicciones informáticas resultaron viables, aproximadamente la misma cantidad de oro disuelto en el agua de mar.
La idea de predecir materiales por computadora resuena con la novela 'La era del diamante' de Neal Stephenson, donde la nanotecnología crea materia a partir de un diseño digital.