Los científicos han propuesto un método para buscar materia oscura utilizando estrellas binarias. Así como el centelleo de la luz en el agua revela la presencia de una ondulación invisible, las fluctuaciones en la polarización de la luz de estos sistemas pueden indicar la presencia de axiones. Esto permitirá asomarse al mundo oculto de la materia oscura sin salir de la Tierra.
Una estrella binaria es un vals cósmico. Dos astros giran y su luz oscila con un ritmo estricto: la dirección de vibración de los rayos, o polarización, cambia sincronizada con su movimiento. Si el espacio entre ellos está lleno de partículas invisibles —axiones, de los que probablemente está hecha la materia oscura— ese ritmo sufre una perturbación casi imperceptible, como si se colara un acorde extraño y fantasmal en la música.
Los astrónomos han convertido esta peculiaridad en un detector. La órbita del sistema binario funciona como un preciso reloj de polarización: la más mínima desviación del patrón previsto señalará a los axiones. Un solo par adecuado permite detectar una distorsión de unas billonésimas, algo así como oír un susurro en medio de una multitud ruidosa. Y al combinar las observaciones de una decena de estas estrellas, la sensibilidad aumenta decenas de veces.
El método complementa las búsquedas a través del fondo cósmico de microondas y los púlsares. La precisión se mejorará con modelos de evolución estelar, simulaciones por ordenador y aprendizaje automático. Mediciones similares ya se aplican al estudio de los discos protoplanetarios, de donde nacen los planetas. La idea de estas partículas surgió de Peccei y Quinn, y la base teórica la sentó Chandrasekhar.
🎯 En la estrella binaria Spica, la polarización varía solo 200 millonésimas, como si una mota de polvo atenuase un rayo de sol por un segundo.