La enana marrón CD-35 B suena como un diapasón: sus líneas espectrales tiemblan ligeramente al compás de los empujones gravitacionales de dos satélites invisibles. La masa del principal es casi la de Júpiter entero. Estas lunas son más pesadas que planetas y orbitan en resonancia, como los satélites galileanos. En el futuro, quizá podamos verlos directamente e incluso captar ondas gravitacionales de sus fusiones. El cosmos vuelve a ser más extraño que la ficción.
🎯 La enana marrón CD-35 B, con una masa de 37 Júpiteres, casi alcanza el estatus de estrella, mientras que su satélite gigante es por sí solo más pesado que muchos exoplanetas conocidos.
🎬 Las lunas-oceáno fantásticas —Pandora de 'Avatar' o la Europa helada de Clarke— fueron durante mucho tiempo dominio de la imaginación. Ahora hemos captado por primera vez exolunas masivas reales, y los sueños de vida en ellas se vuelven un poco más tangibles.