Los astrónomos han encontrado evidencia de lunas alrededor de otras estrellas: exolunas. Es como notar el temblor de una lavadora cuando la ropa se mueve en su interior: los científicos captaron el 'bamboleo' de un objeto a través de su luz. Estas lunas pueden contarnos cómo nacen los planetas. Quizás también haya un mundo parecido a nuestra Luna.
Cuando un tren pasa velozmente con su silbato, el tono del sonido cambia: es más agudo al acercarse y más grave al alejarse. El mismo principio funciona con la luz, ya que Maxwell demostró que la luz es una onda y su velocidad de la luz es constante. El color de una estrella se desplaza ligeramente si se mueve. Los astrónomos usan instrumentos ultraprecisos —el método de espectroscopía— para captar esos desplazamientos. Así fue como encontraron satélites invisibles alrededor de la enana marrón CD-35 2722 B.
La enana CD-35 B, un objeto tenue de 37 masas de Júpiter, se balanceaba ligeramente bajo la gravedad de algo invisible. El análisis mostró que dos satélites masivos orbitan a su alrededor. Uno es un gigante ligeramente menos masivo que Júpiter, con un período de 169 días; el otro es más pequeño (un tercio de Júpiter), con un período de 87 días. Sus órbitas están en resonancia 2:1: mientras el grande da una vuelta, el pequeño da dos.
Antes se buscaban lunas mediante el método de tránsito, perfeccionado por Borucki, que detecta el ligero oscurecimiento de una estrella cuando un planeta pasa por delante. Pero requiere que la órbita se vea de canto. El nuevo enfoque de espectroscopía está libre de esa limitación. El descubrimiento sugiere que muchas protoestrellas fallidas tienen satélites masivos, y que estos nacen de forma similar a los planetas. Si en una luna así hay agua y las fuerzas de marea calientan su interior, podría existir vida, como en las lunas heladas de Júpiter.
Y todo comenzó con los diminutos desplazamientos de las líneas del hidrógeno en el espectro, descubiertos por Balmer. Y recordemos: la diversidad actual del cosmos tiene sus raíces en las perturbaciones posteriores al Big Bang.
🎯 La enana marrón CD-35 B tiene 37 masas de Júpiter, casi una estrella. ¡Y su satélite más grande es más pesado que muchos exoplanetas de pleno derecho!
🎬 Mundos ficticios como Pandora de «Avatar» o Europa de «2001: Odisea del espacio» han imaginado lunas como oasis habitables. El descubrimiento de exolunas masivas reales acerca un poco más esos sueños.