Los fotones suelen ser eternos. Pero si se altera la simetría del espacio-tiempo (LIV), el fotón adquiere masa y puede desintegrarse en neutrinos. Cálculos para fotones de altas energías (TeV–PeV) muestran: por debajo del umbral de producción de pares, la desintegración es rara; por encima, permite comprobar de forma independiente cómo están relacionados los fotones y los neutrinos.
El fotón es como una pompa de jabón: ingrávido, veloz, indestructible. Puede cruzar el Universo sin cambiar. Sin embargo, en remotos rincones del espacio, donde la velocidad de la luz puede fluctuar ligeramente, la pompa de repente se vuelve pesada. Y entonces, como por su propio peso, estalla en dos pompas aún más ligeras: los neutrinos. Estos gemelos fantasmales atraviesan planetas como un cuchillo atraviesa mantequilla.
Cálculos recientes, que unen las leyes de la electricidad y el magnetismo con la teoría de campos cuánticos, demuestran que los rayos cósmicos superenergéticos de la Nebulosa del Cangrejo desafían el Modelo Estándar de la física, descrito por Einstein y Sunyaev. Si el fotón adquiere una masa minúscula, es capaz de transformarse en dos neutrinos.
La desintegración es sumamente rara y dura mil años, un instante cósmico. Pero los futuros observatorios, sensibles tanto a la luz como a los neutrinos, podrán detectar la repentina desaparición de fotones mediante fotometría de altísima precisión. Un vacío en el brillo gamma será la primera señal de que el universo es más complejo de lo que creíamos.
🎯 Un fotón 'engordado' pesa 10 000 veces menos que un electrón, pero eso basta para que en mil años se desintegre en dos neutrinos — para el cosmos, es un instante.