
Fuerza ejercida por la radiación electromagnética sobre una superficie, que a menudo impulsa los vientos estelares.La presión de la luz, también conocida como presión de radiación, es la fuerza que ejerce la radiación electromagnética sobre una superficie. Aunque la luz no tiene masa, lleva momento lineal, y cuando los fotones inciden sobre una superficie, transfieren ese momento, produciendo un empuje pequeño pero medible. Esta presión es crucial en astrofísica, donde impulsa los vientos estelares e incluso puede desprender las capas externas de las estrellas, y es el principio detrás de las velas solares para la propulsión de naves espaciales.
El concepto fue propuesto por primera vez por Johannes Kepler en el siglo XVII para explicar por qué las colas de los cometas siempre apuntan en dirección opuesta al Sol, y más tarde fue derivado teóricamente por James Clerk Maxwell en 1873 a partir de sus ecuaciones del electromagnetismo.
Cuando un fotón incide sobre una superficie, puede ser absorbido o reflejado. Si es absorbido, su momento se transfiere por completo a la superficie; si es reflejado, la transferencia de momento es el doble porque el momento del fotón invierte su dirección. La fuerza total es la tasa de transferencia de momento por unidad de área. Para la luz solar a la distancia de la Tierra al Sol, la presión es de aproximadamente 4.5 × 10⁻⁶ newtons por metro cuadrado — diminuta, pero en áreas grandes y durante tiempos prolongados, puede tener efectos significativos.
La presión de la luz se utiliza en la tecnología de velas solares para la propulsión de naves espaciales, y debe tenerse en cuenta en las órbitas de los satélites y en el diseño de sistemas láser de alta potencia.
Una vela solar del tamaño de un campo de fútbol experimentaría alrededor de 0.01 newtons de fuerza debida a la luz solar — suficiente para acelerar lentamente una pequeña nave espacial a altas velocidades en cuestión de meses.


