El telescopio espacial TESS vigila miles de estrellas y capta el momento en que un planeta pasa por delante del disco de su estrella, haciendo que su luz se atenúe ligeramente. Así, los astrónomos han detectado dos planetas alrededor de estrellas similares a nuestro Sol. Uno de ellos, TOI-883 b, completa una órbita alrededor de su estrella en diez días; el otro, TOI-899 b, en casi trece. Ambos planetas son calientes: su temperatura ronda los ochocientos grados Celsius, como en un horno de cerámica.
Luego entraron en acción los telescopios terrestres. Midieron cómo los planetas, con su gravedad, hacen que las estrellas se bamboleen ligeramente, un método similar a cómo un niño pesado en un columpio hace vibrar toda la estructura. Resultó que ambos planetas son más ligeros que Saturno: uno pesa como 39 Tierras, el otro como 68. Pero lo curioso es que, con un peso casi igual y estrellas anfitrionas parecidas, los planetas tienen tamaños diferentes. El primero tiene un radio algo mayor que la mitad del de Júpiter; el segundo, casi el de Júpiter. Esto indica que su interior es distinto.
Semejante diferencia en condiciones de formación similares es un enigma. Tal vez los planetas se formaron en distintas regiones del disco protoplanetario, o uno sufrió una colisión que alteró su interior. Ahora ambos planetas son laboratorios excelentes: sus atmósferas pueden estudiarse cuando pasan frente a sus estrellas, y la composición de los gases puede revelar dónde y cómo nacieron.
La temperatura en estos planetas es de unos 800 °C: a ese calor, el plomo se funde y el vidrio empieza a ablandarse.