Antes se pensaba que solo las galaxias de forma elíptica podían producir enormes chorros de radioemisión —eyecciones de radio provenientes de agujeros negros supermasivos centrales. Un nuevo estudio demostró lo contrario: entre las galaxias espirales también se encontraron potentes fuentes de radio. Los científicos seleccionaron 15 de estos objetos a partir de imágenes del Hubble y datos del cielo en radio.
Para entender la diferencia, compáralo con un plato giratorio y una fuente en su centro. Los chorros de agua brotan estrictamente hacia arriba y hacia abajo, perpendiculares al plano. Así mismo, las emisiones de radio en las galaxias espirales escapan cerca del eje de rotación, con un pequeño ángulo respecto a los polos. La mayoría de estas galaxias las vemos casi de canto, y sus chorros terminan en brillantes «puntos calientes». El análisis de la luz de los núcleos mostró que allí, al mismo tiempo, cae materia hacia el agujero negro y nacen nuevas estrellas.
Un giro inesperado: muchos candidatos resultaron ser falsos. Las emisiones de radio de fuentes lejanas simplemente atravesaban la galaxia espiral, creando una ilusión. Estos sistemas son una oportunidad única para estudiar los invisibles campos magnéticos dentro de los discos galácticos. Este descubrimiento continúa el trabajo de Karl Jansky, quien hace un siglo captó por primera vez una señal de radio cósmica.
Parte de los candidatos resultaron falsos: la radioemisión de fuentes lejanas atravesaba la galaxia espiral, creando una ilusión. Estos sistemas son un laboratorio único para estudiar los campos magnéticos de los discos galácticos.