El origen de los monosacáridos en condiciones prebióticas es un problema central en la investigación del origen de la vida. Las síntesis de laboratorio producen concentraciones insuficientes, mientras que los hallazgos de azúcares en meteoritos apuntan a un origen extraterrestre. Por primera vez se informa de la detección de azúcar (eritrulosa, una cetosa C4 quiral) en el medio interestelar. La detección se realizó a partir de datos de exploraciones espectrales de banda ancha ultra sensibles de la nube molecular G+0.693-0.027, en dirección al centro galáctico, utilizando los telescopios Yebes 40m e IRAM 30m. La eritrulosa es al menos ocho veces más abundante que azúcares similares de tres carbonos, que permanecieron sin detectar. Los modelos químico-cuánticos y astroquímicos muestran que la eritrulosa se forma eficientemente en los granos de polvo interestelar a partir de aldehídos y alcoholes de dos carbonos más simples. Dado que las cetosas se isomerizan fácilmente a aldosas en medio acuoso, la eritrulosa interestelar podría haber aumentado la reserva de azúcares disponibles para los primeros procesos metabólicos y de replicación.
La pregunta sobre el origen de los azúcares necesarios para la vida sigue abierta: las simulaciones de laboratorio de la Tierra primitiva no producen concentraciones suficientes. El hallazgo de ribosa y glucosa en asteroides y cometas impulsó la idea de su síntesis extraterrestre. Sin embargo, hasta ahora ningún azúcar se había encontrado en el medio interestelar, pese a los avances en espectroscopía desde los tiempos de Joseph von Fraunhofer y al desarrollo de métodos de radioastronomía iniciados por Charles Townes. La hipótesis de Fred Hoyle sobre el origen extraterrestre de la materia orgánica esperaba una confirmación directa.
Usando espectroscopía de banda ancha en radiofrecuencia con los telescopios Yebes 40m e IRAM 30m, los investigadores realizaron un mapeo de la nube molecular G+0.693, ubicada en el centro galáctico a una distancia de 8.2 kpc. El estudio cubrió más de 91 GHz en varios rangos de longitud de onda. Para identificar la eritrulosa se emplearon datos precisos de laboratorio sobre transiciones rotacionales, obtenidos mediante vaporización láser ultrarrápida. El análisis de los espectros se realizó con el paquete MADCUBA-SLIM, que permitió aislar líneas no contaminadas por polvo y hacer un ajuste asumiendo equilibrio termodinámico local.
Se detectó eritrulosa con una densidad columnar de (8.7±0.8)×10¹³ cm⁻², lo que corresponde a una abundancia de ~6.4×10⁻¹⁰ respecto al hidrógeno molecular. Esto es al menos 8 veces mayor que los límites superiores para azúcares de tres carbonos. La temperatura de rotación del gas fue de apenas 11.3±1.8 K, típica de nubes frías. Las líneas espectrales muestran un buen acuerdo con el modelo y tienen una alta significancia estadística (probabilidad de coincidencia aleatoria ~0.2%). Las simulaciones químicas indican que la eritrulosa se forma eficientemente sobre la superficie de granos de polvo cósmico a partir de radicales de glicolaldehído y etilenglicol, especialmente con una alta tasa de ionización por rayos cósmicos, característica del centro galáctico. La reacción transcurre a través de una etapa de conversión intersistema y prácticamente carece de barrera de activación en los hielos fríos.
Este hallazgo prueba por primera vez que moléculas quirales que contienen carbono con cuatro átomos de oxígeno pueden formarse en el medio interestelar y luego ser entregadas a los planetas mediante asteroides y cometas. La eritrulosa puede isomerizarse en aldosas, sirviendo como precursor de ácidos nucleicos, en particular del ácido treosa nucleico, un análogo más simple del ARN. Esto refuerza la hipótesis de que el material cósmico contribuyó a la química prebiótica en exoplanetas y explica los excesos enantioméricos observados en meteoritos. Así, el medio interestelar se presenta como una auténtica fábrica de azúcares prebióticos.
En el futuro se planea buscar otros azúcares como la ribosa y la glucosa mediante estudios aún más sensibles, incluyendo telescopios submilimétricos. Es de especial interés investigar el comportamiento de los azúcares al interactuar con hielo de agua en condiciones de discos protoplanetarios. El desarrollo de métodos de laboratorio para la síntesis y espectroscopía de moléculas orgánicas complejas ampliará la lista de candidatos para búsquedas astronómicas.
Los resultados impactarán en la astrobiología, la astroquímica y la planetología, conectando la química de los hielos interestelares con los procesos prebióticos en los planetas.
Los siguientes pasos incluyen la determinación precisa en laboratorio de las tasas de reacción de isomerización y la búsqueda de eritrulosa en otras nubes, incluidos discos protoplanetarios, usando interferómetros de alta resolución.
Conexión con problemas no resueltos: el mecanismo del origen de la homoquiralidad biológica y la cuestión de cuán extendidos están los azúcares en las zonas de formación planetaria, lo que influye directamente en la probabilidad de abiogénesis en el Universo.
🎯 La eritrulosa se usa activamente en cosmética como agente autobronceador, y ahora se ha encontrado a unos 27 mil años luz de la Tierra.
🎬 En la novela de Fred Hoyle 'La nube negra', las nubes interestelares se consideran portadoras de vida; el descubrimiento de azúcares en dichas nubes da base científica a la idea de la diseminación cósmica de moléculas prebióticas.