La luz de una estrella lejana se intensifica por un instante cuando un objeto masivo e invisible pasa entre ella y el telescopio. Este fenómeno, el microlente gravitacional, actúa como un telescopio natural. Normalmente, el papel de tal lente lo desempeña un agujero negro que distorsiona el espacio-tiempo a su alrededor.
Pero, ¿y si la lente no es un agujero negro ordinario, sino su gemelo acústico? Un agujero negro acústico surge en un fluido cuando su corriente se acelera más allá de la velocidad del sonido. Las ondas sonoras no pueden escapar de esa región: se forma un horizonte similar al horizonte de sucesos. En el nuevo trabajo, los autores comprobaron cómo afectaría una lente tan inusual a la luz de una estrella. Tomaron los parámetros de candidatos reales a agujeros negros — Cygnus X-1, A0620-00 y GRO J1655-40 — y calcularon qué verían los astrónomos.
El resultado principal: estos eventos ocurrirían con mayor frecuencia y se verían de manera diferente. La estadística de microlentes recopilada en los estudios del cielo podría revelar la presencia de agujeros negros acústicos. Esto no es solo teoría: es una forma concreta de encontrar rastros de gravedad "líquida" en la materia oscura que llena los halos de las galaxias.
Los agujeros negros acústicos se pueden crear en el laboratorio, en un recipiente con agua donde el flujo se acelera a través de una abertura estrecha. Por ahora, es la única forma de "tocar" un horizonte de sucesos.
En la novela "Luz de otros mundos" (Blindsight) de Peter Watts, las formas de vida extraterrestres utilizan efectos acústicos en un medio líquido, casi como las lentes descritas aquí.