Para saber la edad de un bosque, se busca el árbol más viejo. Ese mismo enfoque aplicaron los astrónomos a 155 mil estrellas antiguas en nuestra Galaxia. La luz de cada estrella se descompuso en colores (espectroscopia) para calcular, a partir de los matices y el brillo, su edad según modelos de envejecimiento estelar. Luego, mediante simulaciones por computadora, identificaron la más antigua: tiene 13.730 millones de años.
Sumando 200 millones de años para la formación de las primeras estrellas después del Big Bang (idea de Georges Lemaître), se obtuvo una edad del cosmos de 13.900 millones de años. Esto coincide con mediciones independientes basadas en la radiación de fondo cósmico y con los datos de corrimiento al rojo de objetos lejanos.
Sin embargo, esta edad refuta los modelos que proponían un Universo más joven (12.900 millones de años) para resolver el enigma de la velocidad de expansión —la «tensión de Hubble»— (descubrimiento de Hubble y teoría de Einstein). Lo más sorprendente: una de las estrellas podría ser mayor de 14 mil millones de años si se consideran las incertidumbres, casi contemporánea del Big Bang.
Una de las estrellas de la muestra se encendió cuando el Universo tenía apenas unos 300 millones de años; en términos cósmicos, es un tiempo asombrosamente temprano.