Un agujero negro de los albores del tiempo pasa cerca de una estrella lejana. Su gravedad toca jazz: en una improvisación, el planeta sale disparado hacia la oscuridad interestelar; en otra, los tres cuerpos se quedan quietos en un ritmo estable. Y la tercera variación la encontró una red neuronal: el agujero negro se lleva al planeta en un viaje eterno. Estamos en el umbral de una nueva astronomía: la búsqueda de las notas orbitales tocadas por la materia oscura.
🎯 En el escenario de captura, el planeta TOI-2796 b giraba alrededor del agujero negro en una órbita de radio 0.0194 UA, tres veces más estrecha que la órbita de Mercurio.