Se realizó una simulación numérica de tres cuerpos para el encuentro de un agujero negro primordial (PBH) con el sistema TOI 2796, que alberga un Júpiter caliente. En un intervalo de 100 días, se identificaron tres resultados dinámicos: (i) expulsión del planeta; (ii) formación de un sistema triple estable con un semieje mayor de ~1 UA y un período de ~5 días; (iii) captura del planeta por el agujero negro en un sistema binario con un semieje menor de 0.0194 UA y un período de 15 días, que abandona la estrella. Los resultados revelan una diversidad no trivial de evoluciones orbitales durante el acercamiento de PBH y apuntan a la posible contribución de estos objetos a la reconfiguración de sistemas planetarios.
Los agujeros negros primordiales (agujeros negros), surgidos en los primeros instantes tras el Big Bang, idea propuesta por Georges Lemaître, siguen siendo uno de los principales candidatos para la materia oscura. Su existencia podría explicar la masa oculta del Universo, como ya sugirió Vera Rubin a partir de la rotación de las galaxias. Si estos objetos atraviesan sistemas planetarios, pueden dejar «huellas» gravitacionales, desde ligeras anomalías orbitales hasta la destrucción completa del sistema. Comprender estos escenarios es crucial para interpretar futuros datos observacionales, como los de microlente gravitacional y ondas gravitacionales, así como para verificar las predicciones de Stephen Hawking sobre la evaporación de agujeros negros.
En el trabajo se utilizó integración numérica directa del problema de tres cuerpos mediante el solucionador adaptativo LSODA, que alterna automáticamente entre los métodos de Adams y de diferenciación inversa. Se modeló el sistema de una estrella de tipo solar (TOI-2796), su Júpiter caliente (TOI-2796 b), descubierto por el método de tránsito y confirmado por espectroscopía, y un hipotético agujero negro primordial (agujero negro primordial) con masas de 15 a 500 masas solares. Las condiciones iniciales se variaron para cubrir distintos parámetros de impacto. Para buscar escenarios poco frecuentes, como la captura del planeta, se entrenó una red neuronal con 475 simulaciones, lo que permitió encontrar una configuración con formación de un sistema binario agujero negro primordial-planeta.
En 100 días de simulación se produjeron tres desenlaces. Con una masa del agujero negro primordial de 15 masas solares, el planeta fue expulsado del sistema, alejándose a más de 2 UA en solo 16 días. En el escenario con un agujero negro primordial de 500 masas solares, se formó un sistema triple estable: el agujero orbitaba la estrella (TOI-2796) a una distancia de aproximadamente 1 UA con un período de unos 5 días, y con el tiempo la órbita aumentaba ligeramente. Por último, la red neuronal identificó un caso con un agujero negro de 300 masas solares en que el planeta (TOI-2796 b) fue capturado por el agujero, formando una pareja compacta con un semieje mayor de 0.0194 UA y un período orbital de 15 días; durante la simulación, esta pareja se alejó de la estrella hasta 51.5 UA. Estas cifras demuestran la sensibilidad del resultado a la masa y trayectoria del agujero negro primordial.
Los resultados muestran que los agujeros negros primordiales pueden actuar no solo como destructores, sino también como arquitectos de sistemas planetarios. El escenario de captura sugiere la posible existencia de poblaciones ocultas de planetas que orbitan alrededor de agujeros negros primordiales lejos de las estrellas, lo que podría explicar algunas anomalías en la distribución de exoplanetas. Si los agujeros negros primordiales constituyen parte de la materia oscura, eventos como este podrían dejar huellas observables, como excentricidades inusualmente altas en planetas solitarios. Esto también abre una nueva vía para comprobar la hipótesis de Vera Rubin sobre la masa invisible a través de la dinámica de los cuerpos planetarios.
Investigaciones futuras podrían incluir la consideración de efectos relativistas, como la emisión de ondas gravitacionales durante aproximaciones cercanas, y el modelado de la evolución a largo plazo de los sistemas capturados. Con el lanzamiento de nuevos observatorios, como el James Webb y el futuro telescopio Vera Rubin, será posible buscar las distorsiones orbitales predichas en exoplanetas cercanos. Además, el estudio de nubes de cometas alrededor de estrellas, perturbadas por el paso de agujeros negros primordiales, podría proporcionar pistas observacionales adicionales.
El impacto abarca la astronomía observacional de exoplanetas y la cosmología de la materia oscura: la búsqueda de anomalías orbitales en planetas podría convertirse en un nuevo método para detectar agujeros negros primordiales, complementando las observaciones de microlente gravitacional y ondas gravitacionales.
El siguiente paso es ampliar las simulaciones a escalas temporales más largas utilizando integradores de alta precisión para verificar la estabilidad de los sistemas triples y evaluar la probabilidad de distintos resultados en función de los parámetros de los agujeros negros primordiales.
El trabajo está directamente relacionado con el enigma de la materia oscura: si existen los agujeros negros primordiales, podrían explicar la masa oculta, aunque su naturaleza sigue sin confirmarse. Además, el problema de los tres cuerpos en el contexto de los sistemas planetarios ilustra la dinámica caótica que puede dar lugar a arquitecturas inesperadas, observadas en muchos exoplanetas, y plantea la cuestión del papel de las condiciones iniciales en la formación de sistemas estables.
🎯 Si un agujero negro primordial de 300 masas solares atravesara el Sistema Solar a la distancia de la órbita terrestre, las consecuencias serían catastróficas: nuestro planeta probablemente sería expulsado al espacio interestelar, y emprenderíamos un viaje eterno en la oscuridad.