Dos rayos de luz se encuentran en un punto y continúan divergiendo. Sus trayectorias forman dos superficies que se cruzan en el espacio-tiempo: las hipersuperficies nulas (las fronteras a lo largo de las cuales se propaga la luz). Es precisamente sobre este par de superficies donde los físicos saben cómo imponer los datos iniciales para las ecuaciones de Einstein. Esto se denomina problema de Cauchy característico. Hasta ahora, solo se había estudiado en el marco de la física clásica.
Los autores del nuevo trabajo dan un paso hacia el mundo cuántico. Cada superficie de luz se cuantiza por separado, apoyándose en las simetrías en la frontera común: la 'esquina' bidimensional donde las superficies se cruzan. En esta esquina habitan transformaciones especiales: supertraslaciones, superrotaciones y superboosts. En la versión cuántica, las supertraslaciones se comportan de manera inusual: no preservan el álgebra, sino que se convierten en canales cuánticos. Para incluirlas en el esquema general, los autores aplican una generalización del teorema de extensión de Stinespring.
Al pegar las dos superficies cuantizadas, los físicos obtienen un álgebra unificada para toda la región. En ella están integradas todas las ligaduras gravitacionales dictadas por las ecuaciones de Einstein. Esto no es una solución definitiva a todos los problemas, pero sí un paso importante hacia la comprensión de la gravedad cuántica en regiones acotadas del espacio-tiempo.
Así nace un candidato para el 'álgebra en la capa de masa': un armazón matemático que describe los estados cuánticos del campo gravitatorio en un volumen dado. Quizás aún sin tener en cuenta las cáusticas (los lugares donde los rayos de luz se enfocan), pero con un programa claro para futuras investigaciones.
El problema de Cauchy característico para la gravedad está estrechamente relacionado con el formalismo de coordenadas isotrópicas que Roger Penrose utilizó para estudiar la estructura del infinito del espacio-tiempo.
En la novela 'Luz', de M. John Harrison, los personajes viajan por el universo utilizando rayos de luz como caminos, casi como en esta construcción matemática.